Úrsula: la verdadera historia

¡Hola a todos!

Hoy os traigo una opción muy buena para utilizar en clase y que a todos les gusta: la reescritura de cuentos. En este caso, después de ver varias versiones, he pensado que sería divertido hacer una reescritura de la versión de la Sirenita en la que Úrsula, la malvada del cuento, es tan solo una pobre engañada. ¿Qué pasaría si os dijera que Sirenita era la mala del cuento? ¿Y que, Tritón, su padre, solo quería incubrir algo que hizo? Aquí os dejo mi reescritura y espero que la disfrutéis:

La versión de Úrsula

Supongo que todos habéis escuchado la versión de esa niñata engreída, sí, esa tal Sirenita que se vanagloria de tener una voz preciosa y una melena pelirroja sin enredos porque se peina con un tenedor. Nadie me preguntó el qué pasó, ni nadie quiso saber mi versión, todos confiaban más en la hija del rey del mar, ya ves tú, como si fuera un Dios de verdad. ¿Quién podría tomar enserio a un hombre que va haciendo magia con un tenedor gigante? Ya dicen que de tal palo, tal astilla…

Bueno, a lo que iba, yo quería dar mi versión, una historia desconocida que no interesa ser sacada a la luz, porque creen que en la profundidad del océano está mejor. Pero debo contarlo, debo decir qué pasó realmente para que nadie crea que yo, una humilde señora pulpo, soy la mala del cuento. La historia se remonta tres años atrás. Yo era una joven guapa, en forma, ya sabéis, una top model del océano. Todo cambió un día en que aquella niñata pelirroja, como si se creyera la bruja de Blancanieves, quería ser la más guapa del reino y, claro, como su padre no le podía decir que no a nada, porque estaba muy mal educada, le tuvo que prometer que se desharía de mí. ¿Os lo podéis creer? Como si yo fuera un simple pulpo que no tiene corazón. Pues así fue. Yo estaba tan tranquila tomándome un batido cuando recibí la visita de Tritón. Me dijo que debía desaparecer, que debía irme lejos, y como comprenderéis le dije que no, porque una tiene una hipoteca y un trabajo estable. No le debió hacer mucha gracia mi respuesta, porque en un visto y no visto me quitó mi preciosa voz, la puso en una caracola y se la dio a ese cangrejo con voz de cubano. Y no solo eso, me robó toda la belleza que tenía. Cuando me miré al espejo parecía como si me hubiera levantado al día siguiente de ir de fiesta y no me hubiera quitado el maquillaje la noche anterior. Y mi pelo, ay mi pelo… Yo que lucía melenaza… No tuvo compasión y, oye, una no es de piedra, una quiere venganza. Ya me gustaría haberos visto a vosotros en mi situación. Fui al psicólogo para poder calmar mi trauma y parecía que me estaba ayudando la terapia cuando, un día, vi que esa niña con la mitad de cuerpo de sardina quería hacer un trato. Quería cambiar su voz, que irónicamente era la mía, por unas piernas para poder casarse con un guaperas. Yo pensé que era tonta y que debía decirle que no, pero quería recuperar mi voz. Para que no se dijera que era ilegal, le hice firmar un contrato, por si las moscas. La niña aceptó, recuperé mi voz y ella obtuvo sus piernas. Si llego a saber la que se liaría, hubiera preferido quedarme tal cual estaba. El rey vino a reclamarme la “voz” de su hija, el muy hipócrita, y claro, como soy una mujer de negocios, le enseñé el contrato. Se quedó pasmado. Yo creo que el pobre debió pensar qué había hecho mal al criar a una niña que piensa más en su físico que en tener voz propia para expresar sus ideas, pero la juventud de hoy en día es así, qué os voy a contar. El hombre quiso hacer un trato conmigo para darle una lección a esa niña y yo como estaba en terapia, y mi psicólogo me decía que era bueno perdonar y pasar página, acepté. Maldita la hora en que le hice caso. Tritón me puso cuerpo de mujer, una voz aún más bonita que la que tenía antes, y me hizo subir a la superficie para conquistar a Eric. Este chico parecía muy guapo en fotos, pero en persona perdía mucho, no era mi tipo. Pues lo dicho, ayudé a Tritón en su plan y conquisté a Eric. A Sirenita se le quedó cara de tonta al ver que Eric la dejaba para venirse conmigo. La tía, como si fuera una niña pequeña y con ayuda del cangrejo loco y de un pez con memoria de corta duración, volvieron al fondo del mar y se lo explicaron a Tritón. ¿Cómo le iba a decir a su hija que le había engañado y le había quitado al amor de su vida para darle una lección? El muy cobarde se lo calló y me echó la culpa a mí, a una simple mujer engañada y que, ya ves tú, el chico ni me gustaba. Pues nada, oye, que vinieron a por mí. Yo quise mantener la compostura y ser paciente, pero no se puede ser tan buena en la vida, así que exploté, entré en cólera y no pude más. ¿Y qué pasó? Pues que Sirenita me clavó el tenedor gigante de su padre para poder quedarse ella con Eric. Al ver que esta niña era tan barriobajera me fui corriendo al hospital, vaya a ser que me volviera a clavar eso y contrajera el tétano. En el hospital tuve que hacer recuperación y denuncié a Sirenita. Tritón, para que no crear un escándalo en el fondo del mar me ofreció un trato. Gracias a él vivo como una reina en una pequeña cueva del mar con una pensión vitalicia de por vida. Así es la verdadera historia, no os creáis nada más, las historias a veces son contadas al interés del que quiere que se sepa así.

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